martes, 20 de marzo de 2012

Chau, me matas.

Hace poco, menos de 48 horas, descubría por casualidad una entrevista de Jesús Quintero a dos personajes teóricamente distantes: el polemista profesional Coto Matamoros y el -bajo mi punto de vista- mejor ensayista que se ha parido por debajo de los Pirineos, Antonio Escohotado. En esta entrevista, segurísimamente regada con algún psicotrópico, se cuestiona los conceptos de verdad y de justicia. No quiero destripar esta jugosa coincidencia catódica, pero probablemente ya os hayáis preguntado lo mismo que yo: ¿cuando hablamos de justicia, hablamos de un sistema a aplicar o hablamos de una idea fundacional de las civilizaciones modernas? El sistema judicial puede ser una mentira, pero la justicia es una idea, una abstracción, que aun sujeta a cualquier relativismo siempre acaba emergiendo. La justicia es la satisfacción, en la medida de lo posible, ante el abuso. Y lo escrito, lo sistémico, siempre va a rebufo.

La prueba de esto que comento se encuentra insertada en cualquier proceso abierto por corrupción de cualquier tipo a altos funcionarios. A los de corbata cara y caterva de palmeros. En esos casos, si bien algunos están por aclarar y sentenciar, el sistema jurídico queda en pelotas frente al concepto de justicia, que lo mira descolocado. Y, como suele pasar en esta sociedad en la que habito sin encontrar mi sitio desde hace 29 años, lo escandaloso del asunto no evita que lo injusto se imponga a lo cabal.

Luis Roldán vive a cuerpo de rey con el dinero que robó y escondió vete tú a saber dónde. Mario Conde disfruta de un sueldo en la cadena Intereconomía por hablar de honestidad cuando fue protagonista de uno de los mayores casos de desfalco de los últimos 50 años. Santiago Calatrava, que ni tan siquiera firma sus proyectos -no acabó su carrera de arquitectura- nunca será juzgado por concesiones irregulares o sobrecostes ilegítimos, toda vez que un jurado popular (valga la polisemia) absolviera a Francisco Camps por no ver indicios de punibilidad en recibir regalos por parte de gerentes de empresas de dudoso funcionamiento y fiscalización.

Jaume Matas compró un palacio en Mallorca valorado en 1 millón de euros cuando hubiera necesitado vivir dos vidas -nótese la hipérbole- para pagarlo con su sueldo de presidente balear. Él mismo protagonizó una escalada de imbecilidad y pretenciosidad sin precedentes para convertir a las islas en el nuevo Miami (con el permiso de la Comunidad Valenciana) que hizo volar millones de euros en comisiones ilegítimas. El resultado es de sobra conocido: un déficit bestial del cual se acusa al contribuyente por haber vivido por encima de sus posibilidades, cuando parte únicamente de la avaricia de cuatro mangantes de, eso sí, sonrisa impecable.

Meter en la cárcel 6 años a este exministro de medio pelo y agrandadas arcas no evitará que disfrute del pastel que durante años cocinó cuando salga de la cárcel. Como Roldán, como Conde y como tantos otros. Los contribuyentes seguiremos agraviados. Se habrá cumplido con el sistema jurídico, sí, pero no con el concepto que se supone base de nuestra civilización: la justicia universal. Y los incomprensibles defensores de esos adalides de blanca y pura moral que un día dirigieron los designios de una administración pública se escudarán en un "cumplió con su castigo" y con un "todos haríamos lo mismo" cuando el elemento salga de la celda en la que vivirá a cuerpo de rey si es que la pisa para seguir viviendo como un marajá con el dinero que chupó de nuestros pírricos sueldos en forma de impuestos.

Mientras los agraviados desde el punto de vista de la justicia poética, conceptual o como quieran llamarla no nos podamos sentir satisfechos, el sistema jurídico seguirá estando condenado al anacronismo y al contrapié. Mientras los ciudadanos no puedan presentarse como acusación o al menos como damnificados en casos de corrupción, se seguirá perpetuando la gran farsa en la que vivimos especialmente en España (único país de la UE junto con Malta que no posee una Ley de Acceso a la Información según los estándares). Y mientras no se dicten sentencias de perpetuidad condicionada a la devolución de lo robado, los puestos de responsabilidad seguirán siendo un caramelo para elementos de dudosa catadura moral, y así seguirán saliendo ladrones de debajo de las piedras.

JM Martín

lunes, 12 de marzo de 2012

Así, no. De la huelga general, de mis ganas y de mis dudas.

Entremos a saco: la cuestión de la huelga general del 29M es más compleja de lo que parece. Sí, como no-rico y precariempresario estoy absolutamente en contra de la nueva reforma laboral, que no creo que genere riqueza por parte de las PYME (que sostienen un porcentaje de trabajo importante en este país) porque, por ejemplo, voy a seguir pagando una cantidad draconiana al mes y me va a seguir costando 200€ por nómina dar de alta a un empleado en mi empresa, no como en países donde se ha desregularizado este sector, donde es obligatorio tener al empleado asegurado pero donde se puede elegir un seguro privado -incluyendo al propio autónomo- que abarate los costes mensuales de, no lo olvidemos, generar empleo. La reforma laboral es una basura, y sí, hace falta presión social contra ella, porque es imperativo -no nos queda- que no se apruebe para no dar por perdidos derechos logrados durante siglos.

El tema es, como veréis a continuación, muy complejo: el horizonte del trabajador es muy negro, pero no es ni tan siquiera gris perla con una huelga general. A la pregunta sobre si esta va a ser efectiva sólo puedo responder a la gallega: ¿ha servido de algo alguna de las recientes?. No, no tengo clara la conveniencia de una huelga general, aunque es una contradicción interna que tengo. Me explico: creo que tenemos (la izquierda) un problema recursivo desde hace siglos. Seguimos recursos que funcionaron muy bien, pero que ya no funcionan. Y que no van a funcionar, entre otras cosas por esto:

1) Es impensable -consulten a su fuero interno, no suele fallar- que la huelga pase de un día en este país con estas condiciones económicas, con estos dramas personales y en definitiva con este miedo a perder demasiado dinero. Con sólo un día, el impacto en términos económicos -para los grandes capitales, obviamente- que un paro general puede tener es ridículo. En este sistema laboral del "si no lo curras hoy, lo currarás mañana", los beneficios están planificados. De ahí las retribuciones por incentivos y objetivos: el trabajador es una flecha en un GPS en el que el camino marca previsiones y por tanto la estrategia a seguir. Y el que se desvía mucho del camino, suele acabar fuera del navegador por las malas.

2) En cuestiones de contestación se sigue una línea estratégica propia de años en los que la conciencia de clase estaba más plasmada en la realidad social. Yo soy autónomo, lo único que puedo hacer es traspasarme trabajo -clases de repaso en una academia- de un día para hacerlo otro, y a una malas tener que descontar de la tarifa del mes que viene al cliente en cuestión como descargo por un día perdido. Pago siempre lo mismo, con lo que no presiono absolutamente nada al estado. De hecho, lo que me puede pasar si a algún papá le parece que soy un rojeras indigno de dar clases a su hijo, es que emigre a otro centro. Y el autónomo del mes que viene lo seguiré pagando igual. Esto es: los autónomos no tenemos derecho a sindicarnos. Otros colectivos tampoco. Con lo cual, al nulo impacto de colectivos que funcionan con retribuciones en función de rendimiento, hay que sumar al nuestro.

3) No se explota el papel del ciudadano en el plano económico actual. Esto es: ya no somos fuerza de producción a secas. Lo somos menos, y ahora somos principalmente fuerza de consumo. No trabajar impacta poco, pero no consumir destroza. El que se beneficia de esta reforma laboral no sólo es aquel que se ahorra pagarnos un despido, sino también aquel que vive de nuestro dinero mejor que nosotros, porque nos da bienes y servicios con un margen de beneficio en la mayoría de ocasiones escandaloso. No podemos contralegislar por nuestros derechos laborales, esto es una realidad, pero sí podemos evitar darles nuestro dinero, porque el consumo es una decisión que, salvo monopolios, es libre y planificable.

4) No se plantea acompañar una huelga general -que es eminentemente de producción- con una de consumo. No saber complementar acciones es sintomático de un error que los sectores más contestatarios -la izquierda creativa y propositiva, hablando claro- no dejan de cometer, demostrando que los dogmas atenazan no sólo a quienes aplauden al portador del mango de la sartén sino a los que nos freímos en ella. No existe una planificación estratégica real, y esto parte de una desunión manifiesta. Y quienes piensen que para unirnos debemos hacerlo en torno a una acción, tienen que esforzarse un poco más. La unión no puede hacerse en torno a una huelga, sino en torno a cuestiones más analíticas.

y 5) Las huelgas son previsibles. De llevarse a cabo, el 30 de Marzo el gobierno dirá que fue un fracaso, los sindicatos que fue un éxito, los diversos partidos de la oposición que hay que guardar prudencia para evaluar y que esperan haber forzado una reflexión por parte del gobierno y los asistentes... los asistentes se irán saciados por un día pero empezarán a mosquearse a los dos, nadando entre la incredulidad y el cabreo. Lo previsible ya no es efectivo, porque los poderes generan mecanismos efectivos -tienen toda la capacidad legislativa del mundo- para suavizar hasta la caricia el pretendido impacto de lo que antaño fue sorprendente y dañino. Hace falta innovar. Puedo equivocarme, pero me parece poco menos que una evidencia.

Conclusión: hace falta organizarse no en torno a una acción, sino a lo que nos dice si esta va a generar cambios positivos o no. Es necesaria una reflexión analítica, intelectual si se quiere, y no tener miedo de abandonar ciertas estrategias. Jubilarlas no significa necesariamente renunciar a unos principios y referentes ideológicos, sino reinterpretarlos en función de un cambio de paradigma que está siendo catalogado de histórico: podemos estar viviendo el final de la revolución industrial. Del capitalismo como lo hemos entendido hasta ahora si se prefiere. Las condiciones son extraordinarias, totalmente nuevas. Es necesario adaptarnos a ellas para cambiarlas. Seguir patrones que obedecen a otras condiciones es, en definitiva, poco menos que un paripé.

Apoyaré la huelga del 29M por solidaridad con aquellos que la sufren, que son familiares, amigos y gente de mi entorno vecinal, cuyo sufrimiento significa el mío, porque no quiero vivir en un entorno (más) empobrecido. Pero incitaré, presionando no virtual sino físicamente, a un replanteamiento en aquellas instituciones, sindicatos y partidos en los que tengo allegados. Y espero que todo aquel que tenga la oportunidad haga lo propio.

JM Martín

domingo, 4 de marzo de 2012

Comentario de texto. Hoy, las provincias y las #intifallas


Partiendo de la base de que no tengo claro que protestar por los recortes antes de una mascletá, conociendo el carácter exacerbado de la masa fallera y la politización a la que se prestan, sea lo más adecuado, os propongo que leáis este artículo de Las Provincias:

http://www.fallasvalencia.es/noticias/abucheos-mascleta-degeneran-altercado-balcon-municipal

Después, comentemos las carencias de ética y los excesos de estilo, todo lo cual será escrito en mayúsculas por mi parte.

1) "En el balcón del Ayuntamiento no disfrutaron tanto, primero porque las falleras mayores de Valencia y sus cortes de honor sufrieron de nuevo los gritos y abucheos de una minoría muy ruidosa, QUE SUPUESTAMENTE se reúne para criticar los recortes del Gobierno".

A ver... ¿supuestamente? Ese vocablo deja una intención subyacente, que es poner al lector en una tesitura de sospecha perniciosa hacia esa "minoría muy ruidosa". ¿Se manifiestan por los recortes del gobierno o porque son unos antipatriotas y desean amargar el dulce de la nostra festa a los valencianos de bien? Sí, este es un caso de lujazo léxico de libro. Era algo innecesario y, por tanto, sobra, porque esta minoría ruidosa se manifiesta para protestar contra unos recortes y eso no se puede poner en tela de juicio.

2) "El enfrentamiento robó protagonismo al primer día festivo de las Fallas, una jornada para comprobar las ganas de fiesta de la gente Y, SOBRETODO, LAS POSIBILIDADES DE NEGOCIO EN LA CIUDAD."

Si en las elecciones estatales del pasado 20N el Partido Popular reventó hasta la saciedad la palabra "trabajo", ahora este medio abusa de una referencia -falaz hasta el vómito, por cierto- a la tesitura económica. Pese a que una gran cantidad de gente no se plantee que en realidad se le está vendiendo una moto, como cuando se emplean tantas otras palabras "talismán", esta referencia se desmonta sola. Porque, en primer lugar, las posibilidades de negocio en una ciudad en fiestas se determinan sumando una cantidad muy grande de variables, como los trayectos programados para las marchas propias de la fiesta (la ofrenda), la ubicación de los negocios y los productos y servicios que estos dispongan, la coyuntura económica local, el tipo de moneda y, algo muy importante, la situación económica de los foráneos que decidan acercarse a disfrutar de la fiesta. En segundo lugar, este argumento se cae sólo porque estos últimos mencionados turistas no deciden venir en fallas a día 4 de Marzo, sino bastante antes, por aquello de la planificación de las vacaciones que todo hijo de vecino hace y por aquello de que reservar el transporte con antelación supone un ahorro.

3)
‎"La alcaldesa Rita Barberá,FIEL A SU COSTUMBRE de saltarse algunos días la agenda para descansar y cargar pilas de cara a la próxima semana, no acudió al balcón, LO QUE HACE TODAVÍA MÁS INEXPLICABLE los insultos que los integrantes de la protesta dirigían al Consistorio".

En primer lugar, Rita puede alterar su agenda para descansar, pero nunca ha faltado a su cita con la fiesta. De hecho, fue precisamente ayer 3 de Marzo cuando faltó por primera vez de manera voluntaria a una mascletá desde que forma parte del mobiliario urbano de Valencia, perdón, desde que es alcaldesa.

En segundo lugar, si los protestantes claman supuestamente contra los recortes de un gobierno y estos acuden al consistorio para hacerlo puesto que este, como edificio oficial, es considerado símbolo y lugar propio para la protesta, no es de extrañar y mucho menos es inexplicable que se proteste en esa localización. Porque la protesta no es contra la alcaldesa, cuya ausencia por cierto se conoce in situ y por lo tanto es imposible de prever para los manifestantes, sino contra una institución. Si no quieren que las protestas coincidan con la mascletá en esa ubicación, que la celebren en la Plaza de Manises o en Galapagar.

4)
"la concejala socialista Pilar Calabuig adelantó que (...) sobre las protestas en sí, comentó que «NI LAS COMPARTO NI LAS DEJO DE COMPARTIR, son momentos muy críticos y todo el mundo ha sido joven como estos estudiantes», en referencia al origen de las protestas en los institutos."

Cuando una persona manifiesta su opinión, esta debe contener información. Cuando el posicionamiento de una persona es requerido, uno puede elegir no emitir ningún mensaje si no tiene una opinión formada y aducir la necesidad de informarse acerca de los hechos. Pero lo que hace esta edil socialista es un brindis al sol, un "quedemos bien con todo el mundo" que la deja en evidencia como un sujeto tibio y con ganas de mantener un estatus (política valenciana con aspiraciones) a base de no quedar mal con nadie. Y si esa es la actitud que ofrece un político de la oposición (es decir, hablar para no decir nada acerca de un tema de una sensibilidad muy alta), entonces... apañados vamos.

5) "Por el contrario, el portavoz de Compromís, Joan Ribó, LEJOS DE HACER UN LLAMAMIENTO A LA CALMA y que cesen las protestas dirigidas al balcón donde cada día se colocan las falleras maores, rechazó por «absurda y persecutoria la criminalización a la que está siendo sometida la coalición por parte del PP»."

Evidentemente, un partido al que se está acusando de azuzar a sus huestes en la calle (dios, parezco un redactor de Intereconomía) no va a pedir que cese algo que en teoría apoya y que según este periódico (¿fuentes, por favor?) organiza
.

Por otra parte, es genial el nivel de alarmismo y de paranoia de algunos medios y sectores políticos. Si hay que hacer un llamamiento a la calma en una pitada que dura menos de cinco minutos, es lógico que haya que golpear a estudiantes por cortar una calle. Pero no, ese prisma de percepción no nos sirve, porque es peligroso y puede redundar en un incremento de la tensión. Y entonces serían los voceros los corresponsables de algo muy desagradable. Quien leyera esto tras salir de un coma podría pensar que Joan Ribó debe pedir a sus jóvenes aprendices de terroristas que dejen de adosarse explosivos en la cintura cuando acudan a una mascletá y que dejen de quemar y destrozar mobiliario público. Y estamos hablando de una pitada que, además, no va dirigida ni a la Junta Central Fallera ni a ningún representante ni aficionado a la fiesta de las Fallas. Seamos serios y menos sensacionalistas.

y 6) ‎"La concejala de Jardines, Lourdes Bernal, miembro de la corte de honor de 1992, afirmó por su parte que UNA NIÑA QUE ACOMPAÑABA AL PIROTÉCNICO LLEGÓ A LLORAR POR LA TENSIÓN al cruzar la zona de la protesta para subir al balcón. EL PROPIO BENLLOCH (n.d.r: esto es, el pirotécnico) DESCARTÓ ESTA CAUSA y dijo que las lágrimas de su sobrina Ainhoa se debían a los nervios por la multitud."

Hay periodistas a los que uno no le coge el hilo. Paco Moreno, el redactor de este artículo -por llamarlo de alguna manera- es uno de ellos. Llena de bias (esto es, modaliza o subjetiviza descaradamente) el texto y luego resta de un golpe en la mesa credibilidad a su propia opinión, desmintiendo unas afirmaciones con una rotundidad contra sí mismo impropia ya no de un licenciado en Periodismo, sino de un estudiante de Comentario de Texto de 2º de Bachiller. Para quien todavía no lo haya pillado: el redactor pone el grito en el cielo por algo que ha pasado y luego acude a la fuente más fiable (el supuesto afectado) para desmentir que ese algo haya pasado. Todo un facepalm como colofón a un artículo lamentable.

CONCLUSIÓN: Sean o no acertadas las protestas, sean o no convenientes, sean o no las fallas unas fiestas politizadas, sí que hay una doble constatación de defunción a la que accedemos vía este artículo: la política está muerta y el periodismo huele a exactamente lo mismo.

JM Martín

miércoles, 8 de febrero de 2012

Contador: ¿orgullosos de qué?

Facebook y Twitter arden estos días en español con acento francés. El motivo, una acusación de dopaje fundamentada en el veredicto de un jurado deportivo que declara que el ciclista Alberto Contador ha hecho trampas al haberse dopado supuestamente con clembuterol. La defensa del deportista ha argumentado que el consumo ha sido involuntario, vía carne contaminada. Las ruedas de prensa del ciclista y las declaraciones de sus allegados han convertido el caso en una cuestión de fe. Los periodistas se muestran en un principio desconcertados aunque muestran un apoyo bestial a quien ha sido declarado culpable por un tribunal, insisto con esto, deportivo. "Es una cuestión de estado", resuena cualquier eco de dicha noticia, cualquier opinión. Los vídeos de Canal+ France, en los que guiñoles de deportistas españoles como Nadal, Gasol y el mismo Contador actúan como toxicómanos y tramposos, son la gota que ha colmado el vaso. La Real Federación Española de Tenis denunciará a la cadena por el uso no solicitado de su logotipo en uno de los vídeos, quedando en evidencia que las argucias legales tienen una corta vida como vía de protesta.

Gente que nunca ha dudado a la hora de exhibir símbolos patriotas y a quienes se les llena la boca a la hora de nombrar el nombre del país que les hace seres plenos y virtuosos por los motivos que sólo ellos -iluminados de la reserva espiritual de occidente- conocen, gritan de su puño y letra contundentes lemas de defensa como "qué envidia nos tienen por no poder ser españoles" o, en definitiva, cualquiera que aluda al seguro motivo de este cruce de acusaciones de juego sucio: la envidia en su más patriótico sentido.

Esto es lo que pasa y sabe aquel cómo acabará este cristo que, sinceramente, tampoco me interesa demasiado. Sin embargo hay una serie de preguntas que, como es normal en estos casos siendo como es uno, me vienen a la cabeza. Y aquí que se las escribo:

1) ¿Existe alguna virtud, para mí insondable, en haber nacido en un país o en tener cierta nacionalidad? ¿Es esto ventajoso a nivel moral, espiritual o cualquier otro?

2) Dada la coyuntura actual en términos socioeconómicos, académicos, culturales y especialmente democráticos, ¿no es acaso una cuestión de mala suerte ser un ciudadano español? Aun pudiendo ser libio, sirio, guatemalteco o sudanés, ¿no es de una suerte muy mediocre ser español, pudiendo ser sueco, noruego, alemán, canadiense, australiano, neozelandés, finlandés, danés u holandés, por poner unos ejemplos?

3) En términos históricos, y viendo los bandazos que hemos dado en los últimos... pongamos cinco siglos, ¿no es realmente un poco frustrante haber nacido en un país de democracia tan volátil, de tanta marginación ideológica, racial y sexual, en el que la ciencia y la cultura se ha abierto paso a volantazos sin posibilidad de fluir libremente?

4) En términos probabilísticos, y hasta que se demuestre la responsabilidad propia a la hora de determinar el lugar de nacimiento y la adjudicación de un valor intangible (llamémosle alma) a un cuerpo con vida de los que nacen diariamente en todo el globo y probablemente en todos los globos poblados que habrán repartidos por el inmensamente salvaje universo, ¿no es una cuestión de azar muy absurdo el nacer en un sitio o en otro, en el seno de una u otra familia y con unas posibilidades estructurales así o asá que determinen qué clase de vida va a llevar una persona?

5) ¿Tiene sentido que los mismos que detestan y maldicen la figura de los nacionalismos periféricos y orgullos patrios extranjeros (véase el clásico "los americanos se creen más que los demás sólo por que son americanos") consideren que ser español es, efectivamente, ser superior y que sugerir lo mismo para otros sentimientos nacionales es peligrosamente filofascista, potencialmente genocida y aplastantemente fatal para el resto del mundo?

6) ¿Es de recibo, en este mundo global en el que las distancias son absurdas, que se siga reivindicando lo tribal, encarnado esta vez en un más impuesto que logrado orgullo nacional? Esto es: si el orgullo tribal servía para fortalecer al grupo cuando más allá de las tierras dominadas sólo había lo desconocido (y muchas veces monstruos abisales y cascadas infinitas en una tierra plana), ¿sigue siendo de recibo exigir el reconocimiento grupal, cuando gracias a las megacorrientes de información que recibimos sabemos qué hay y quién vive en la práctica totalidad de las pulgadas del globo terráqueo? ¿Es necesario lucir bandera cuando nadie va a venir a quitarnos las tierras, a quemar nuestras aldeas y a violar a nuestras mujeres?

7) Por último, y volviendo a lo terrenal que tanto espacio ocupa en las mentes y preocupaciones de muchos, ¿es acaso más importante la estabilidad y el prestigio laboral de una persona y serie de personas -a las que respeto profundamente y que me han hecho pasar buenos ratos delante de un televisor- que la estabilidad y el prestigio laboral de todos aquellos allegados que día tras día sufren injusticias laborales? ¿Lo es, habida cuenta que estamos viviendo lo que estamos viviendo?

A mí me fastidiaba mucho que los franceses nos tirasen las frutas. Si eso pasara ahora mismo, los twitteros y parroquianos de Facebook que a estas horas están saturando el timeline de frases de apoyo/ataque y fotos con la palabra "envidia"... seguramente estarían viendo vídeos de gatos.

Vamos, pienso.

JM Martín

PD: Si no os gusta mi texto es porque tenéis envidia de no haber vivido en mi calle, que es sin duda la mejor calle del mundo. Envidiosos.

jueves, 26 de enero de 2012

Cortar el cable

Es una noche curiosa. Estoy plantado delante de mi ordenador iniciando la conexión a internet para, irónicamente, preparar mi desconexión temporal. He decidido que voy a intentar huir temporalmente de lo que me enerva, de lo que me hace no ser yo, aunque quizá debería decir de lo que vengo siendo yo en los últimos meses.

Están siendo unos tiempos complicados para la lírica. Vine a un mundo del que me vendieron, como a una mayoría, una versión falseada. Me siento estafado hasta el tuétano. El mérito no se contempla en ningún caso, tampoco la humanidad ni el ser más débil. El fuerte, como un recuerdo de nuestro atávico primitivismo, se erige en un líder a la fuerza que porta el abuso por bandera. El trabajo duro sirve de poco, y gente como yo –que no soy ningún caso raro- se ve abocado a una dualidad de la que no se hacía mención en la versión comercial que nos vendieron: en unos meses puedo alcanzar un grado de titulación modestamente elevado y a la vez me estoy haciendo un precario crónico.

Me cuesta tanto conjuntar ambas imágenes que me supone un gran esfuerzo intelectual verbalizarlo, incluso de manera escrita.

A la vez que me encuentro descolocado en una tesitura que, llámenme alelado, me resulta inverosímil (seguramente por haberme tragado un cuento chino con respecto del mundo) , me veo saturado de lo que precisamente estudio: de información. Estoy intoxicado por tanto enlace acerca de las mil perrerías que ejercen esos que tienen mejores posiciones dentro de la escala social. He incluso normalizado el hecho de que las actitudes que en teoría eran ilícitas y perversas son realmente la norma aceptada, y que las leyes y normas inherentes a nuestra sociedad son nada más que papel mojado en la práctica. Y esa normalización ha dado paso a lo que creo, posible hipocondría mediante, supone un brote de neurosis colectiva en mi persona. Vivo bajo el prisma de una filosofía de la sospecha que no solo me afecta a mí, sino a muchos de los que me rodean virtualmente. Posiblemente, como decía la película, resulta que ustedes y yo no estamos preparados para escuchar la verdad.

Creo que esto es perceptible como una ida de olla de lo más banal, o incluso como un mal disimulado “me bajo del barco”. Pero desde lo más sincero creo que es necesario que reflexionemos acerca de los beneficios de esta sobredosis de datos que conforman un estado de incomodidad. No planteo, en absoluto, hacer como el avestruz y esconder la cabeza. No. Tenemos todos la responsabilidad ciudadana e incluso la necesidad natural de luchar por una sociedad justa y equitativa, sin locuras y con empatía. Pero, como dijo Teresa de Calcuta, “no me invites a una manifestación contra la guerra, invítame a una manifestación por la paz”. Esto es: sabemos cuáles son los grandes defectos de este sistema. Luchemos por eliminarlos y generar algo más justo. Pero no minemos nuestra moral con las sucias triquiñuelas de esas partes tan supuestamente independientes del poder (no pienso ni nombrar al susodicho tribunal). Ya sabemos que están ahí. Son evidencias de que algo falla en un sitio concreto. Igual que no nos agarramos al cable cuando sabemos que da corrientes y lo cambiamos, por favor, parémonos a reflexionar si esto no es acaso lo que debemos hacer. Porque es, sencillamente, lo único útil.

¿Y qué relación tiene esto con una desconexión? Pues sencillamente, necesito cortar el cable. Para cortar el cable tengo que dejar de recibir calambrazos. Y para decidir dejar de agarrarme al maldito cable, necesito bajar los plomos del circuito de la información: las redes sociales en este caso. Si sale bien, y resulta que me convierto en un buen cortador de cables como hay tantos anónimos, sin duda significará que algunos tenemos que bajar el flujo de información para lograr trascender a un nivel de efectividad. Si no, por lo menos habré ganado horas de vida. De momento, yo os lo aconsejo. Vienen tiempos difíciles, y va a haber que hacer un buen acopio de fuerza. Si se nos va y perdemos capacidad de respuesta ante la que está por venir, tendremos media batalla perdida, tenga la forma que tenga.

Procedo a tomarme unas vacaciones de redes sociales, aunque supongo que seré un observador-troll guasón de Twitter y seguiré escribiendo aquí, que me gusta ver puntitos en el mapamundi (un saludo especialmente grande a Chile, sr Aguilera). Además haré algo de humor absurdo en mi nuevo Tumblr Fotografobia, que os invito a visitar (el humor es un buen reconstituyente, probablemente el segundo mejor) y tanto lo uno como lo otro aparecerán en mi FB. Pero no me voy a seguir colapsando de golpes tras golpes y enfado tras enfado. Me enteraré de lo que pasa, acudiré donde haya que acudir, pero no me haré mala sangre.

A ver si, entre todos, nos ayudamos para cambiar ese cable que nos da tanto la corriente.

Un fuerte abrazo.

JM Martín

lunes, 23 de enero de 2012

Trece preguntas sobre el cierre de Megaupload

Preguntas a los cabreados –con razón- por el cierre de páginas como Megaupload:

1) 1) Si las descargas directas y gratuitas eran un “remedio” contra el abuso de las industrias, ¿por qué no se ha protestado activamente cuando empezó el susodicho abuso de las industrias?

2) 2) Si se bloquea la web del FBI cuando se cierra Megaupload por vulnerar los derechos de los internautas, ¿por qué no se bloquea la web de la CIA cuando se vulneran los derechos humanos en Guantánamo?

3) 3) Si el negocio del arte es abusivo hacia quienes empiezan en esto, convirtiéndose el vivir de lo que uno sabe hacer medianamente bien en algo inaccesible, ¿por qué no se bloquea la web de Universal, de EMI o de Columbia, que extorsionan literalmente a los artistas principiantes?

4) 4) Si se es justiciero desde un ordenador contra las malvadas administraciones que nos quitan el entretenimiento, ¿por qué no se es justiciero contra las subidas de las tarifas de servicios públicos –que ya hemos pagado- como la red de metro o de autobús?

5) 5) Si la cultura es libre, ¿por qué no permitimos que sus creadores –los artistas- decidan libremente cómo se gestiona? Si hay artistas que están a favor de la libre distribución, ¿por qué no apoyar precisamente a estos artistas e ignorar -y dejar con su modelo de distribución- a los demás?

Preguntas a los cabreados –con razón- con los dueños de las empresas como Megaupload:

1) 1) Si hay que estar contra Megaupload porque supone que unos pocos se lucren con el trabajo de otros, ¿por qué no se está en contra de las discográficas, las productoras de cine, o directamente contra los dueños de los grupos empresariales que convierten el arte en una mafia?

2) 2) Si los artistas de la música y el cine están en contra de Megaupload porque hacen un uso no controlado de su material, ¿por qué ellos emplean libérrimamente diseños de ilustradores para su artwork y plagian descaradamente estructuras de canciones e ideas de películas y no pasa nada?

3) 3) Si hay que combatir todo lo que transgreda los derechos de propiedad intelectual partiendo de la falsa afirmación de que todos los artistas están a favor de estos derechos, ¿por qué no se tiene en cuenta a los artistas que no estamos a favor del lucro a través de la propiedad intelectual y que consideramos las descargas como una vía gratuita de difusión?

4) 4) Si los músicos-no-profesionales (véase "Estamos aquí 3") se quejan, con razones incuestionables, de que el mundo de las descargas directas lucra a unos aprovechados y que esto perjudica a los modestos que tratan de crear una cultura underground pero no pueden ¿qué piensan de las salas que cobran cantidades indecentes por tocar y de las promotoras y medios que no funcionan según calidades sino según capitales? Es decir, si se quiere proteger “a los nuestros” evitando que otros se lucren con nuestro trabajo, ¿por qué permitimos que un garito de mala muerte nos cobre 500€ por tocar un viernes?

5) 5) Si el derecho de propiedad intelectual es tan importante y tan intocable, ¿por qué ver bien que una ley como SOPA pueda ser como un Gran Hermano que todo lo puede ver, manosear e invadir? ¿Acaso no son mis reflexiones, mis documentos y mis trabajos que subo a servidores como Megaupload, Filesonic y Dropbox propiedad intelectual mía?

Preguntas-conclusión:

1) 1) ¿Por qué unos se rebotan contra el abuso de poder contra la libre circulación de datos y otros contra esos cabrones que se lucran de lo que nosotros hacemos y ni unos ni otros están hachas en mano en frente de los ministerios de economía y hacienda, bancos privados, bolsas y fondos monetarios?

2) 2) Si tan alta –y relativa, porque para todos es la adecuada- moral tenemos todos, si tan cabreados estamos contra la injusticia y si tan seguros estamos de que las cosas podrían ser más fáciles, ¿cómo es que dejamos que se nos mamonee y chulee de esta manera? ¿Por qué nos centramos en las series y discos que se deberían poder o que no se deberían permitir bajar gratis y no en ese tipo de cosas que realmente nos joden la vida -búsquese "crisis", "rescates", "hipotecas", "bancos" o demás en Google-?

Y una de regalo a los medios de comunicación y a sus televidentes:

Si nos enseñáis que el dueño de Megaupload es tan malo, blanquea tanta pasta y vive rodeado de mujeres siliconadas y droga de calidad a costa del trabajo de otros, ¿por qué no hacéis exactamente el mismo tratamiento de los dueños y gerentes del Banco Santander, el BBVA, Goldman Sachs, Lehmann Brothers, Standard and Poor’s, Fitch, Moody’s, FMI, Banco Central Europeo, McGraw-Hill Enterprises, GazProm, y tantas empresas que juegan con el dinero de todos, los recursos de todos y el bienestar de todos? Medios de comunicación, en otras palabras, ¿por qué dais tantísimo asco?

JM Martín

lunes, 16 de enero de 2012

Fraga el bueno o la mala memoria.

“Desaprende”, dice el anuncio de ING. Y nos parece poético. Desaprender es borrar la memoria, es buscar el olvido, es ocultar la evidencia y convertir la falacia en piedra angular de una realidad ficticia. Se lleva haciendo años. Siglos. Y cuando la gente parece tener acceso a más vías de información, en lugar de aumentar su capacidad crítica, resulta que se hace más tonta e influenciable.

Estoy enfadado. Muy enfadado. Lo han conseguido. Además de destrozar el sistema educativo, creando analfabestias proteicos que consideran que “no hace falta estudiar historia” porque “total, no me sirve de nada”, además hemos conseguido que gente de cuarenta, cincuenta o sesenta años se atreva a repetir, sin ningún acceso de vergüenza, cualquier burrada de las siguientes:

Fraga es uno de los padres de la democracia. Fraga era un político apasionado. Fraga dio prestigio a Galicia.

Colección de tópicos lavadores de cara que me recuerdan a otros igual de contundentes: Pinochet salvó a Chile del demonio comunista. Franco impidió el expolio soviético. Estados Unidos es la mayor democracia del mundo, e implantar la sanidad pública ahí sería recortar las libertades de sus ciudadanos.

Mentira tras mentira que sirve como lubricante para que el increíblemente robusto dildo de la desvergüenza del poder se introduzca en el orto de los bienintencionados ciudadanos. Mentira tras mentira con tal de falsear, de limpiar, de aderezar, una versión de la historia que convierte a los mayores hijos de perra que jamás hayan poblado este planeta en los padres de la libertad.

Porque el comunismo nunca pisó Chile: Salvador Allende ganó unas elecciones legítimamente en Chile al prometer la regulación del precio de determinados recursos, y Pinochet fue la punta de lanza que permitió a la CIA implementar el modelo económico de Milton Friedman en Latinoamérica y apropiarse, de paso, de sus ricos recursos naturales. Porque Franco dio un golpe de estado por no saber perder unas elecciones en un insólito momento histórico de un país que se regía, tras siglos de oscuridad, por la voluntad del pueblo. Porque Estados Unidos, esa democracia ejemplar, tortura personas en su propio suelo para sostener una guerra que, por qué callarlo, parte de un atentado repleto de sombras. Porque la libertad y la democracia no son elegir entre veinte o trescientos mil productos distintos, qué cojones me importará el número.

Porque Fraga firmó sentencias de muerte. Porque Fraga se apropió de la calle y esputó en la cara de los que pensaban distinto. Porque Fraga no dio prestigio, sino Prestige a Galicia, llenándola de fuel sin que le importara tres rábanos. Porque Fraga ordenó disparar a matar para evitar huelgas. Y no hace tanto de eso.

Por eso y más, me cago en el luto de quien no respetó a miles de muertos, de quien fabricó unos cuantos. Pero sobretodo me cago en esos políticos, barrigas agradecidas y corbatas lustrosas, que hoy agradecen a Fraga su tarea democrática, como si fuera él quien puso el sol aquí arriba y nos hizo con el barro original.

A Fraga, pero sobre todo a los Pepe Blanco, Rubalcaba y demás supuestos políticos de la progresía española, y a todos esos supuestos adalides de la igualdad que pueblan los partidos socialdemócratas de medio mundo, hoy os recuerdo que la historia la escribirán ustedes con su corrección política, pero la haremos nosotros con nuestra memoria y nuestras agallas.

Se les suelen olvidar muchas cosas, así que esta tendremos que recordársela.

JM Martín

PD: Démosle la merecida despedida a Fraga. Recordemos que fue un adalid de la dictadura franquista. Que no se olvide.